domingo, 9 de abril de 2017

"De hombres y mitos. Sacrificio y ritual precolombino", la exposición de la Colección Pérez Trespalacios, de Torrelavega, permanecerá abierta en Cultural Cordón, de la ciudad de Burgos, del 16 de marzo al 11 de junio

Contrariamente a lo que pueda parecer, la difusión del arte precolombino no ha contado con excesiva fortuna en España. Y, en todo caso, sus creaciones han sido analizadas, con frecuencia, más desde una perspectiva material y antropológica (como documento de una época y sus transformaciones sociales) que como elaboraciones artísticas con sus protagonistas y con sus lenguajes.
 
De hombres y mitos. Sacrificio y ritual precolombino, la exposición que permanecerá abierta en Cultural Cordón del 16 de marzo al 11 de junio, pretende presentar los objetos del arte de las culturas prehispanas como creaciones propias de espíritus elevados y preocupados también por la representación, por sus problemas y soluciones. Y a sus autores, como artistas genuinos que dieron forma a objetos protagonistas de complejos ceremoniales, pero también a pequeñas figuras que aluden a formas de vida cotidiana, escultores de formas acostumbradas, sí, pero de variados contrastes cromáticos y decoraciones: en suma, creadores de obras únicas, diferenciadas y capaces de emocionar por sí mismas.
 
Componen la muestra nada menos que 235 obras, en su mayor parte de cerámica, magníficamente conservadas y procedentes fundamentalmente de fondos universitarios norteamericanos recopilados por Roberto Pérez Trespalacios, un verdadero investigador del arte y la cultura precolombina.
 
La divinidad y el mito
 
La representación de los diferentes habitantes del mundo supraterrenal y del mundo terrestre se ejemplifica con un conjunto de obras de fuerte significado simbólico. Águilas o lechuzas como alegoría del cielo; felinos y pumas como emblema del poder religioso y político; perros y monos como imagen del inframundo, conviven en este capítulo con la personificación de Ai Apaec, el supremo dios mochica, y Naymlap, el hombre-pájaro divinizado. Se dedica un espacio al sexo ritual, entendido como metáfora de la fertilidad de la tierra.
 
 
 
Arquitectura para la vida. Arquitectura para la muerte
 
Las cerámicas con significado ceremonial y funerario presentan con frecuencia en el arte precolombino formas de vasija, ligadas a ritos de libación y a la quema de inciensos purificadores. La representación del poder (religioso, político y militar) aparece vinculada a los entornos funerarios y los espacios destinados al sacrificio ceremonial. Los juegos de pelota son, en este sentido, una elaborada analogía de los espacios rituales, del sacrificio humano y de la jerarquía social común a muchos pueblos de Mesoamérica.
 
 
 
La representación femenina y los ritos de fertilidad
 
El lugar que ocupa la mujer en las sociedades precolombinas como madre y esposa contrasta con la relevancia simbólica de su representación. Las “mujeres bonitas” de abultados vientres y atributos sexuales marcados, además de servir para el culto a la fertilidad de la tierra, ejemplifican también la elevada posición jerárquica de sus protagonistas. Una de las representaciones más relevantes se relaciona con la veneración dispensada a las mujeres fallecidas durante el parto, entendida como el más alto sacrificio rendido a la comunidad.
 
 

El chamán y la transfiguración
 
Uno de los aspectos más llamativos de la cultura precolombina se relaciona con algunos individuos cuyos poderes extrasensoriales garantizaban la mediación entre los hombres y cuanto acontecimiento le resultaba inexplicable. Las hermosas figuras de chamanes en trance, metamorfoseados en otros seres como pájaros, lagartos y arpías, se complementan con cerámicas rituales donde se representan visiones mágicas sintetizadas en bellos dibujos geométricos, o estilizaciones de ciertas plantas, como el cactus.
enlace virtual de la exposición
 


 

jueves, 2 de febrero de 2017

"Las Pinturas Murales de la Capilla del Cementerio de Riba (Ruesga, Cantabria)


El libro de doña Magdalena Parreño, “Las Pinturas Murales de la Capilla del Cementerio de Riba, Ruesga-Cantabria”,  como dice el Prof. Barrón García, prologuista de la obra, “señala el marco geográfico e histórico que hizo posible la iglesia y las pinturas. La autora pormenoriza la iconografía de las figuras y las pone en relación con las pinturas de San Felix de Soba que ciertamente pueden deberse al mismo pintor. Aporta el análisis químico de diversas muestras de las superficies pictóricas y desentraña los colores y marteriales de las paletas usadas por los pintores. A partir de estos datos reconstruye las técnicas pictóricas empleada, en la medida en que lo permite el actual estado de conservación y la presencia de otras capas pictóricas posteriores. Además enumera los problemas de conservación de la capilla y propone su necesaria restauración y un plan de divulgación turístico-cultural que, de realizarse como es urgente, permitirá dinamizar el ayuntamiento de Ruesga”.
La  línea de divulgación, defensa y afán de conservación constituyen los ejes que han motivado, por razones de oportunidad de la máxima urgencia, la iniciativa de impulsar la edición de esta obra. En el caso que nos ocupa, la parroquia de Riba de Ruesga, como otras muchas, y el Obispado de Cantabria y Mena –que les agrupa- atienden las necesidades espirituales que constituyen su objeto primordial; pero también necesidades materiales del carácter más acuciante, donde las administraciones ni están ni se las espera. Ésto posterga al final de la cola la prioridad del mantenimiento y conservación del Patrimonio; por ello los beneficios  por encima de costo de la edición será donados al Museo “Regina Coeli” de Santillana del  Mar, con la finalidad de que se apliquen a las tareas más urgentes de preservación de las pinturas tardogóticas de la capilla funeraria de Riba de Ruesga.